Un encharcado tapete esperaba a los dos conjuntos para un encuentro que se presumía interesante. El filial pucelano, buscaba acercarse a los puestos de cabeza, mientras los de Uribe aún tratan de encontrar el camino, con cambio de sistema incluido.
Al inicio del partido, eran los locales quienes se imponían tanto en posesión como en ocasiones, dejándose con un centro perdido y un remate al larguero, dos intentonas que podrían haberles aupado en el marcador. A una posterior jugada personal de Chevi, que no encontró fortuna, se le sucedieron más ocasiones de un filial local que parecía tener la situación bajo control. Antes del descanso, Omar Sampedro pudo volear, pero el balón se marchó desviado, y en el minuto 35 Borja Granda se tiraba al suelo, pidiendo la sustitución. Rubén Rivera, entraba entonces por el defensor, modificando el reparto de posiciones y ubicando a Omar en un lateral. Resulta que, el experimento que parecía un último recurso, resultó dar un muy buen resultado, cuajando desde el lateral un gran partido.
Tras el descanso, el cielo decidió caerse sobre el anexo al José Zorrilla, y con él, la ambición de los visitantes. Después de que Rivera no acertase y de que Dani López pusiese en apuros al portero de los locales. Pero tras disputarla por arriba dentro del área, el balón cayó en la frontal, desde la que el canterano Cristian, con la zurda, la empotró en el fondo de las redes. Unos minutos después y tras una generosa jugada jugada combinativa, Rubén Rivera hacía su primer gol con el Avilés. Rivera, un jugador que no gusta y desespera en la grada y que poco a poco parece haber perdido la confianza del entrenador.
Al final, los locales quisieron apretar, pero su única recompensa llegó en el minuto 83 cuando Ángel reducía distancias y le ponía picante al encuentro. Sin muchos apuros, los de Uribe aguantaron hasta el final y certificaron tres puntos que vienen a confirmar una mejoría latente de un equipo del que aún no se sabe que esperar.
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